martes, 9 de julio de 2013

Dime a quién llamas "progre" y te diré quién eres

Resulta natural que nadie se proclame "progre" ya que es una referencia despectiva, que para algunos puede ser una ofensa o hasta un insulto. Desde todo el espectro ideológico se ven "progres" por todos lados. Aún dos personas que a todas luces son muy similares en sus pareceres encontrarán alguna forma de diferenciarse e imputarse esa palabra. El "progre" siempre es el otro. Recuerda a la palabra "cheto". Nadie se asume "cheto", aunque quiera serlo o sepa por sus adentros que algo de ello tiene. "Progre" y "cheto" son de esas definiciones vergonzantes que nadie ha intentado tomar para sí y re-significar a su favor, lo que es una gran operación discursiva. Por ejemplo, Carlos Barragán se animó a hacerlo con la palabra "oficialista" con aquella canción "Soy la mierda oficialista", quitándole gran poder de fuego a lo que antes se sentía oprobioso. Lo mismo sucede cuando una organización toma la palabra "puto" y se bautiza "Agrupación Nacional Putos Peronistas".

Creo que nadie se ha animado a hacerlo con la palabra "progre" porque acarrea una dificultad. Es que este mote no parece ser una abreviación de "progresista", como intuiría cualquier extraño a la lengua al escucharlo por primera vez. En la mayoría de los casos lo que se quiere imputar no es una pertenencia ideológica (de ser así se utilizaría la palabra "zurdito", por ejemplo) sino que se busca denunciar una falsedad o una pose. Hipocresía. Más bien se utiliza como abreviación de "progresía", que no es ser progresista sino "falso progresista". 

Como bien dice el 
famoso bloguero massista Omix, escrachador serial de "progres", el "progresismo es significado vacío". Allí sí existen los que se llaman a sí mismos progresistas, los que se sienten verdaderos progresistas y no lo dicen porque no quieren ser confundidos con "progres", los que se dicen progresistas (aunque no lo sientan) sólo para captar votos, etc. Dejamos para más adelante una definición personal de "progresismo". Ahora veamos quién es "progre" o "falso progresista" para la derecha:

Liberal-conservadurismo: el único caso en el que se usa "progre" como sinónimo de "zurdito". Pero si se opta por usa la primera en vez de la segunda etiqueta es porque se le añade la idea de hipocresía, de una negación de la naturaleza humana en la que incurren los izquierdistas. Para la derecha clásica, el zurdo (porque no le da el cuero o por la pretensión de adoptar una moralidad contraria a sus instintos) es un derechista más pero que no lo asume, un garca reprimido. El derechista piensa: "Este 'progre' es un hipócrita, seguro tiene a la 'chica que lo ayuda' en negro y lo oculta". En la "Mesa de Autoayuda K" se hizo un exhaustivo análisis de la típica creencia derechista de que no existen izquierdistas (a menos que vivan como San Francisco de Asís, el único "zurdo de verdad" de la historia) sino solamente falsos izquierdistas. Por internalización ideológica (en términos marxianos, falsa conciencia) o a sabiendas, asocian izquierdismo con pobreza. En definitiva este grupo vive deschavando progres, sólo para mantener las convicciones derechistas sin cargo de conciencia.
Ejemplos:







Si bien puede designarse a todo izquierdista como "progre", el que más le preocupa es el kirchnerista. Es el que está en el poder. El que "no nos deja comprar dólares pero se va a Uruguay en Buquebús". Para estos, los "progres" son merecedores del escarnio público, que fue lo que le hicieron a Kicillof, con sus hijos presenciando todo el espectáculo.



Peronismo de derecha o pejotismo: muchos de estos o ya están con Massa o se sienten seducidos por él, dado que nunca los convenció del todo el kirchnerismo. Otros prefieren ser sciolistas y otros pocos siguen siendo kirchneristas, sólo porque creen que todavía el viento sopla desde el sur patagónico y no del norte tigrense.

Lo que los une es el odio al "progre". En un principio entraba lo que podríamos llamar la tradición socialdemócrata (la parte más moderada del radicalismo y el Partido Socialista). Pero hoy allí meten también al trotskismo, a Proyecto Sur, el FAP, al "sabbatellismo" (némesis del "anti-progre") y últimamente también al cristinismo. Desde que se alió al kirchnerismo, el "sabbatellismo" habría contagiado con el virus de su progresía a CFK. Ahora hablan de Cristina como si fuera del Frepaso, niegan que pueda formar parte del peronismo. Acertadamente Daniel del blog "El aguante populista" dispara: "Los portadores ortodoxos de peronómetro aborrecen de lo que llaman 'progresía'. Y allí se eleva diáfano el cristinismo como epicentro."
Consultemos a Omix, para que nos defina en nombre del peronismo de derecha lo que se entiende por "progre": 
"Es adoptar pose y discurso vacío. Ser progre significa pensar que el mundo está al revés, discursear en clave rebelde, escribir monografías, 'conseguirse' una bequita. Ser progre suele, para algunos, ser un buen negocio. Ser progre importa preocuparse por la cultura; ir al cine y al teatro sin disfrutar para a la salida o en la charla debate comentar el sentido de lo que allí se dijo sobre lo decadente que es el burgués 'Way of life'Ser progre es creer que se sabe que es lo mejor para la gente, y eso los habilita hasta a hablar en nombre del obrero y del pobre, conociendo a muy pocos de esa 'especie'; es denunciar su condición de sometidos a impresentables personajes que son algo así como lo 'más rancio de la política' y autoproclamarse su liberador. Ser progre es ser un revolucionario, pero de cotillón, por que en definitiva en lo "pro-gre" se esconde lo PRO."
Como vemos, está la idea de "revolucionario de cotillón", de falso progresista.

Comentario al paso: ¡Qué interesante! Quienes impugnaban esconder rasgos PRO a los que identifican como "progres" terminan yéndose con Massa y el PRO-peronismo.


Ejemplos:

Un tuitero del palo ante las declaraciones de Juliana Di Tullio. Ser feminista, para esta gente, es sinónimo de "progresía". Les da asquito.



Aquí están definiendo "progre" como el que escucha la radio alternativa FM La Tribu. Y también vemos que ya se imaginan ganadores con "Massa 2015".







Lo que tienen estos dos grupos en común, entre otras cosas, es que suelen hablar de "progres" en vez de "zurdo" u otra definición más ideológica. Se debe a que con la imputación de "progre" lo que se hace es abrir el paraguas, no quedar "anti-zurdo" y sí "anti-progre" porque es más cómodo.  Hasta da un toque cool.  De esta forma se evita ser comparado con Videla o ser tachado de macartista.  Al final, Mirtha Legrand fue más sincera que los pejotistas, cuando frente a Néstor y Cristina habló de "zurdaje" y no de "progresía". No escondió su macartismo en la atribución de falsos progresismos.

En el próximo post seguiremos con las distintas concepciones de "progre", enfocándonos en las corrientes del centro hacia la izquierda: la socialdemocracia, el peronismo kirchnerista y el trotskismo.

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